Los tres mundos del Mapa de Valores: externo, interno y sexual
Conoces a alguien brillante en el trabajo. Organiza, decide, ejecuta; por fuera, todo encaja. Y luego lo ves a solas y descubres que apenas se sostiene: que no se cuida, que no se gusta, que el motor que mueve la oficina no mueve su propia vida. No es una contradicción. Es que estás mirando dos mundos distintos de la misma persona, y cada uno tiene su propia salud.
Esa intuición es la que organiza el Mapa de Valores: no valoramos «en bloque», sino por ámbitos. Y dentro de cada ámbito, por capas. Este artículo explica el mapa entero —los tres mundos (externo, interno y sexual) y las tres dimensiones que los recorren a todos—. Es la pieza de fondo a la que remiten casi todos los ensayos de este blog cuando hablan de «valor intrínseco, extrínseco o sistémico».
Antes que los mundos: las tres dimensiones del valor
Robert S. Hartman no inventó el valor intrínseco, extrínseco y sistémico. Esas tres formas de valorar venían de lejos en la filosofía. Lo que Hartman hizo —y por eso hablamos de axiología formal— fue formalizarlas: darles una lógica y una medida, convertir el valorar en algo analizable con precisión.1
Las tres dimensiones son tres maneras distintas de dar valor a algo:
- Intrínseco (I): el valor de lo único e irrepetible. Una persona, no un rol. Lo que vale por ser, no por servir. Es infinito y no se sustituye.
- Extrínseco (E): el valor de lo útil, lo comparable, lo funcional. Las cosas, los roles, lo que ocupa espacio y tiempo y sirve para algo. Se mide, se compara, se cambia.
- Sistémico (S): el valor de lo conceptual. Las reglas, las leyes, los ideales, el «deber ser». Lo perfecto o imperfecto según un sistema. Es de todo o nada: una idea se cumple o no se cumple.
Confundir estas tres cosas es la raíz de casi todo desajuste de valor. Tratar a una persona como un rol (I como E). Vivir un trabajo como si fuera tu identidad (E como I). Exigirte ser un ideal sin fisuras (S aplastando al I). El Mapa de Valores es, en el fondo, una radiografía de cómo de bien distingues estas tres formas de valorar en cada terreno de tu vida.
Por qué tres mundos, y de dónde viene el tercero
El Perfil de Valores Hartman (HVP) es un test axiométrico —mide la estructura de tu valoración mediante 18 fórmulas axiológicas en cada parte— no psicométrico.1 Lo crearon Robert S. Hartman y el filósofo y psicoanalista Mario Cárdenas Trigo en 1967, en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM. En su forma original constaba de dos partes: cómo valoras el mundo y cómo te valoras a ti mismo.
El tercer mundo, el sexual, llega después. Lo diseña el psiquiatra mexicano Salvador Roquet, que llevó el perfil a la clínica y desarrolló, en colaboración con Hartman, su lectura y aplicación psicodinámica.2 En 1984, Roquet entregó esa tercera parte —el «Perfil de Valores Sexual»— a su discípulo Alfonso Castro Asomoza (1953–2013), que la sumó a las dos partes originales de Hartman y, tras décadas de trabajo clínico, sistematizó su interpretación.3 Por eso la tradición clínica que reúne las tres partes se conoce hoy como Inventario Axiométrico Hartman-Roquet.
Conviene decirlo con claridad para no atribuir mal: las tres dimensiones son de Hartman; el esquema de tres mundos —y en especial el mundo sexual— es la aportación de la escuela clínica de Roquet y Castro. Es una rama distinta de la validación más empírica y estadística que desarrolló Leon Pomeroy en otro contexto, quien llegó a conocer a Roquet y reconoció su «manejo empírico» del perfil.4
Tres dimensiones dentro de tres mundos: nueve lecturas de una misma persona.
La estructura final es elegante: tres dimensiones dentro de tres mundos. Nueve lecturas. Y cada mundo está, además, «dominado» por una de las tres dimensiones a gran escala. Por eso a veces se les llama el Gran Extrínseco, el Gran Intrínseco y el Gran Sistémico.
1. Mundo Externo — el «Gran Extrínseco»
Es el mundo donde pasas la mayor parte de tu tiempo real: actuando, trabajando, desempeñando roles. Responde a la pregunta «¿quién soy yo proyectado hacia fuera?». Se le llama Gran Extrínseco porque aquí domina la lógica de lo funcional, lo que sirve y se organiza. Pero, como todo mundo, se mide en las tres dimensiones:
- I — Empatía. Tu capacidad de reconocer la singularidad de los demás, de querer y dejarte querer sin caer en dominio ni dependencia. Cuando se bloquea, cuesta concretar el afecto o aparecen posiciones más frías o narcisistas.
- E — Juicio práctico. Tu capacidad de planear, organizar y ejecutar en el espacio y el tiempo. Es la dimensión de la imagen pública, los roles y la eficacia. Suele ser el «salvavidas» que te mantiene funcional aunque por dentro haya conflicto.
- S — Juicio normativo. Tu relación con la autoridad, las normas y los sistemas de ideas. Clínicamente se asocia a cómo introyectaste la figura paterna: la rebeldía, el criterio propio, el «deber ser» social.
2. Mundo Interno — el «Gran Intrínseco»
Aquí el foco gira hacia dentro. Es la auto-valoración: cómo te percibes y te tratas en tu intimidad. Responde a «¿quién soy yo para mí?». Se le llama Gran Intrínseco porque su materia es el valor de tu propio ser, no de tu rendimiento.
- I — Autoestima. La casa del yo. La auto-definición, el afecto hacia ti mismo, la aceptación básica al margen de logros o fracasos. Un bloqueo aquí es algo parecido a una desnutrición del yo: la persona no termina de habitarse.
- E — Vocación, roles y cuerpo. Cómo te valoras en tus distintos papeles vitales (hijo, pareja, padre o madre, profesional) y cómo te relacionas con tu cuerpo y tus necesidades. El bloqueo aparece como vacío, dependencia o dificultad para cuidarte.
- S — Autodirección. Tu normatividad interna: la capacidad de ponerte metas elegidas y cumplirlas sin caer ni en la rigidez perfeccionista ni en la laxitud. Clínicamente se vincula a la figura materna y a los códigos morales tempranos; aquí asoman la simbiosis o la fusión con esos valores.
Que el mundo externo brille y el interno esté a oscuras es uno de los patrones más comunes.
Que el mundo externo brille y el interno esté a oscuras es uno de los patrones más comunes. El exceso de juicio práctico puede silenciar, durante años, la brújula del propio ser.
3. Mundo Sexual — el «Gran Sistémico»
Es el mundo que añade Roquet. No mide «cuánto sexo», sino algo más hondo: cómo regulas y organizas tu energía vital, tu impulso, con la razón y sin negarlo. Por eso es el Gran Sistémico: el terreno de la normatividad del instinto.
- I — Entrega amorosa. La capacidad de abandono y comunión en la intimidad; de dar y recibir afecto sin que el ego lo bloquee. La dimensión del encuentro real con otro.
- E — Descarga orgásmica y placer. La fisicalidad y la bioenergética del encuentro: el deseo y la satisfacción como hechos del cuerpo. Aquí se ve si te vives como sujeto de tu sexualidad o si tratas al otro —o a ti mismo— como objeto de satisfacción.
- S — Juicio normativo: ritual, técnica y significado. El espacio-tiempo de la sexualidad: las creencias, los conceptos morales y el sentido que le das. Distingue entre regir tu intimidad por una moral impuesta (deber) o por una autorregulación sana (placer natural).
Tratarlo abiertamente no es transgresión: es coherencia. Un mapa que se detuviera en la puerta de la intimidad dejaría fuera una de las fuentes más claras de bloqueo o de plenitud humana.
Para qué sirve mirar así
La utilidad de los tres mundos es que desmonta el juicio global sobre uno mismo. «Soy un desastre» o «lo tengo todo controlado» son frases que casi nunca son verdad en los tres mundos a la vez.
Casi siempre eres fuerte en un terreno y frágil en otro. Y el sufrimiento suele venir de pedirle a un mundo que tape el hueco de otro: refugiarte en el hacer para no mirar el ser, o exigirte un ideal que aplasta tu propio valor.
El mapa no te da una nota: te devuelve una pregunta mejor.
El mapa no te da una nota. Te devuelve una pregunta mejor: no «cuánto valgo», sino «dónde, en qué mundo y en qué dimensión, he dejado de valorar bien». Y esa pregunta sí se puede trabajar.
Referencias
Obras de referencia
- Robert S. Hartman, The Structure of Value: Foundations of Scientific Axiology (1967) — la formalización y medida de las tres dimensiones del valor y la fundación de la axiología formal.
- Robert S. Hartman y Mario Cárdenas Trigo, Manual de la Prueba de Valores de Hartman (El Manual Moderno, 1967; eds. posteriores 1973, 2006, 2015) — manual original del HVP, desarrollado en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM.
- Mariano Cruz Zamora, Manual para la interpretación clínica del Perfil de Valores Hartman: en la versión de Alfonso Castro Asomoza (2015) — compilación póstuma de la sistematización clínica de Castro, heredera de la tradición de Roquet.
- Janine Rodiles-Hernández, Axiometría Cognitiva (Astrolabio, 2024) — autora de una biografía de Salvador Roquet; expone el Inventario Axiométrico Hartman-Roquet y las dimensiones del mundo sexual.
- Leon Pomeroy, The New Science of Axiological Psychology (2005) — rama de validación empírica de la axiología, distinta de la línea clínica de Roquet y Castro.
Fuentes
- ↩ El HVP es una prueba axiométrica, no psicométrica, desarrollada en tres partes, cada una con 18 frases que generan 18 fórmulas axiológicas. Lo crearon Robert S. Hartman y Mario Cárdenas Trigo en 1967 en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM. Fuentes: Cruz Zamora (2015); Rodiles-Hernández (2024).
- ↩ Salvador Roquet diseñó la tercera parte —el «Perfil de Valores Sexual»— siguiendo la axiología formal de Hartman, y desarrolló con él su lectura y aplicación psicodinámica. Fuentes: Cruz Zamora (2015); Rodiles-Hernández (2024), autora de una biografía de Roquet.
- ↩ En 1984 Roquet entregó la tercera parte del perfil a Alfonso Castro Asomoza (1953–2013), «que se agregó a las dos ya existentes y originales de Hartman»; en 1999 Castro impulsó la constitución de la Asociación Española de Axiología Robert S. Hartman, vehículo para transmitir esta interpretación clínica, compilada tras su muerte por Mariano Cruz Zamora (2015). Fuente: Cruz Zamora (2015), biografía de Alfonso Castro Asomoza.
- ↩ Leon Pomeroy conoció a Roquet y reconoció su «manejo empírico» del perfil; su validación estadística de la axiología (más de veinte estudios) se recoge en The New Science of Axiological Psychology (2005). Citado en Rodiles-Hernández (2024).
El mapa no te da una nota. Te devuelve una pregunta mejor: no «cuánto valgo», sino «dónde, en qué mundo y en qué dimensión, he dejado de valorar bien».