Septiembre, el año que de verdad empieza: por qué los comienzos necesitan forma y no fuerza de voluntad
Nadie se reinventa el 1 de enero con resaca. El propósito de Año Nuevo no falla por falta de carácter: falla porque lo has formulado como un concepto que se cumple entero o no se cumple, y el día doce ya no cuenta como doce. Septiembre no te pide ser otra persona: te trae un horario. Por qué los comienzos necesitan forma, leído con la axiología formal de Robert S. Hartman.
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