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Qué es el Perfil de Valores Hartman (y qué no es)

Juan Carlos Sastre
#PerfilHartman #HVP #Axiometría #Hartman #TestDeValores

Escribe «test de Hartman» en un buscador y aterrizarás, casi seguro, en páginas que lo presentan como un test de personalidad más, en la misma estantería que el eneagrama o las dieciséis letras. Es un error comprensible. Pero es un error — y deshacerlo es entender, de paso, qué hace único a este instrumento.

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El Perfil de Valores Hartman (HVP, por sus siglas en inglés) circula en español desde hace más de medio siglo y, sin embargo, sigue sin tener una explicación clara en nuestro idioma. Esta guía intenta ocupar ese hueco: qué es exactamente, cómo funciona por dentro, en qué se distingue de raíz de un test de personalidad y —tan importante como todo lo anterior— qué no es ni puede darte.

Qué es exactamente el Perfil de Valores Hartman

El manual original lo define sin rodeos: es «un test estrictamente axiológico» que mide «la capacidad de valorar de la persona».1 No mide lo que vales, ni te pregunta por tus valores: mide la finura con la que valoras — con qué precisión distingues lo mejor de lo peor cuando te toca jerarquizarlos.

Para Hartman, esa capacidad no es un rasgo entre otros. Es el talento que organiza a los demás: la habilidad de poner en orden tus capacidades intelectuales y emocionales.1 Por eso el perfil ofrece también indicios sobre unas y otras; pero su objeto es otro, y esa diferencia de objeto lo cambia todo.

En la práctica, el instrumento es de una sencillez desconcertante: dos listas de dieciocho frases. La primera recoge realidades del mundo —objetos, actos, ideas— que recorren todo el arco del valor, desde lo más digno de existir hasta lo abiertamente atroz. La segunda, dieciocho frases en primera persona sobre ti, con un arco igual de amplio: de la afirmación serena de la propia vida a su rechazo más oscuro.2

Tu única tarea es ordenarlas de mejor a peor. No hay preguntas sobre ti, ni casillas de «de acuerdo» o «en desacuerdo». No te describes: valoras. El perfil no recoge tu opinión sobre cómo valoras; te observa mientras lo haces.

La norma con la que te comparan (y por qué no es la media)

Aquí empieza lo verdaderamente distinto. Cuando terminas, tu ordenación se compara con un orden teórico, deducido del cálculo de valor de la axiología formal — la ciencia que Hartman construyó y que explicamos en otra guía de este blog—.3 La apuesta de fondo de esa ciencia es que valorar tiene una lógica: que puede calcularse qué ordenación es la más correcta, igual que puede calcularse la suma correcta de dos números.

La comparación no es trivial. Dieciocho frases admiten más de seis mil billones de ordenaciones posibles; reproducir el orden teórico por azar es prácticamente imposible.3 Lo que el perfil convierte en medidas es tu desviación respecto de ese orden: cuánto te alejas, en qué dirección y con qué tipo de frases.

El propio Hartman lo explicaba con una analogía geográfica.4 Imagina un examen en el que ordenas dieciocho lugares de norte a sur: seis montañas, seis ciudades, seis ríos. Si aciertas casi todo pero los ríos se te van sistemáticamente al norte, tu error no es un despiste puntual: tienes desplazada una categoría entera del mapa.

El perfil funciona igual. Entre sus dieciocho frases hay seis de cada dimensión del valor —intrínseco, extrínseco y sistémico: lo único, lo útil y lo normativo—, y tus desviaciones no dicen solo cuánto fallas, sino qué región de tu manera de valorar está deformada.4 El resultado no es una puntuación: es una cartografía.

Un test de personalidad te retrata. Una axiometría te gradúa la vista.

La diferencia decisiva: axiométrico, no psicométrico

La palabra no es un adorno: las hojas de corrección originales del test llevaban impreso el rótulo «Axiometric Scoring Form».5 Hartman no hacía psicometría con otro nombre; hacía otra cosa. Y no porque los tests de personalidad estén mal hechos: es que hacen otra cosa. La diferencia cabe en tres frases.

Primera: qué haces tú. Un test de personalidad es un autoinforme: te describes, y el resultado depende de la imagen que tengas de ti. El Perfil Hartman es una prueba de ejecución: valoras, y el resultado depende de tu precisión al hacerlo. Es la diferencia entre preguntarte si escribes sin faltas y ponerte un dictado.

Segunda: con qué te comparan. La psicometría te sitúa frente a una norma estadística: la media de las personas que respondieron antes que tú. La axiometría te sitúa frente a una norma lógica, deducida matemáticamente, que sería idéntica aunque nadie más hubiera hecho el test jamás.3 En un caso te pareces o no a los demás; en el otro, aciertas o te desvías.

Tercera: qué obtienes. Un test psicométrico devuelve rasgos: lo que supuestamente eres. El perfil devuelve agudezas. El manual usa exactamente esa imagen: habla de la «agudeza de la visión de valores», de astigmatismo axiológico —una dimensión desenfocada— e incluso de estrabismo axiológico: confundir lo bueno con lo malo.6 Y ahí está la consecuencia práctica: un rasgo te define; una agudeza se entrena.

Qué no es (la lista que ahorra confusiones)

  • No es un test de personalidad. No te asigna un tipo, ni cuatro letras, ni un eneatipo. No hay casillas donde caer. La comparación con el MBTI merece capítulo aparte, y lo tiene en este blog.
  • No es un inventario de «tus valores». No devuelve una lista —familia, honestidad, libertad— ordenada por importancia. No mide qué valoras, sino cómo valoras: no el contenido de tu mundo, sino la estructura de tu mirada.
  • No mide tu energía ni tu motivación. El manual lo advierte desde la primera página: dos personas con idéntica dotación axiológica pueden tener rangos de acción muy distintos, según su energía.7
  • No predice tu conducta. Mide, en palabras del manual, «la capacidad de juicio de valor, no de acción de valor».7 Ver claro no garantiza actuar bien; sí lo facilita: cuanto más nítido el juicio, menos cuesta convertirlo en acción.
  • No es un diagnóstico clínico. Aporta indicios finos que un profesional sabe leer —el propio manual señala que da indicaciones sobre la presencia o ausencia de problemas emocionales—, pero no etiqueta trastornos ni sustituye a una evaluación clínica.1
  • No es una revelación instantánea. El resultado es un mapa técnico que hay que saber leer. Solo, es un papel con números; acompañado, una conversación que ordena.
Conocer tu tipo te acompaña toda la vida; conocer tu agudeza te da algo que trabajar mañana.

Las dos miradas: el mundo y tú

Queda el detalle más revelador del diseño: el perfil no mide tu capacidad de valorar «en general». La mide dos veces. La primera parte mide tu capacidad de valorar el mundo; la segunda, tu capacidad de valorarte a ti.2

Y esas dos miradas casi nunca están igual de afinadas. Hay quien lee el mundo con precisión de relojero y se mira con un cristal empañado. Hay quien se conoce con hondura y tropieza, una y otra vez, con las reglas del afuera.

Esa asimetría es invisible para cualquier cuestionario que solo te pregunta por ti: al fin y al cabo, respondería la misma mirada que está empañada. Verla dibujada, negro sobre blanco, cambia la conversación que puedes tener contigo.

De dónde viene (y por qué faltaba esta guía en español)

Robert S. Hartman (1910-1973) fue un jurista y filósofo alemán que huyó del nazismo y dedicó su vida a una pregunta: si el mal puede organizarse con eficacia, ¿por qué no el bien? Esa historia —y la ciencia que fundó para responderla— está contada en nuestra guía sobre la axiología formal; aquí no la repetiremos.

Lo que casi nadie cuenta es que la historia de su test habla español desde el principio. Desde 1957 hasta su muerte, Hartman fue profesor investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México, con estancias regulares en la Universidad de Tennessee desde 1968.8 El manual en español de la prueba se publicó en México en 1967, firmado junto a Mario Cárdenas Trigo,9 y las hojas de corrección originales llevaban el sello de un Instituto Axiométrico mexicano.5 Poco antes de morir, en 1973, fue candidato al Nobel de la Paz.8

En México echó raíces, además, su tradición clínica en español: la escuela del psiquiatra Salvador Roquet, continuada por Alfonso Castro Asomoza y sistematizada después por Mariano Cruz Zamora.10

La paradoja es amarga: un instrumento que creció en español ha acabado, en español, mal contado — reducido en los portales a «otro test» junto a tipologías con las que no comparte ni objeto ni método. Si esta guía sirve para deshacer esa confusión, ya habrá cumplido.

Para qué sirve, entonces

Para los momentos en los que no necesitas otra descripción de ti, sino orientación: una decisión que no termina de tomarse, un bloqueo que se repite, un cambio de etapa que pide claridad.

Lo que el perfil ofrece ahí no es un veredicto, sino un punto de partida preciso: dónde tu valorar es fino, dónde se emborrona, y cuál de tus dos miradas —la del mundo o la tuya— pide trabajo primero. Y como lo que mide son capacidades y no rasgos, nada de lo que muestra es una condena.

Al final, saber qué es el Perfil de Valores Hartman —y qué no es— tiene algo de ejercicio axiológico en miniatura: distinguir con precisión qué cosa tienes delante, sin confundirla con sus parecidos. Esa es, exactamente, la capacidad que el perfil mide. Considera esta guía tu primera práctica.

Referencias

Obras de referencia

  • Robert S. Hartman, The Hartman Value Profile (HVP): Manual of Interpretation, 2.ª ed. (Robert S. Hartman Institute, Knoxville, 2006; © 1973 Rita D. S. Hartman) — fuente principal de esta guía: definición del test, analogía geográfica, escalas y analogía de la visión.
  • Robert S. Hartman y Mario Cárdenas Trigo, Manual de la Prueba de Valores de Hartman (El Manual Moderno, México, 1967; eds. posteriores 1973, 2006, 2015) — manual original en español, desarrollado durante los años de Hartman en la UNAM.
  • Robert S. Hartman, Freedom to Live: The Robert Hartman Story, ed. Arthur R. Ellis (Rodopi, 1994) — autobiografía; el apéndice «The Final Years» recoge la cronología UNAM–Tennessee y la candidatura al Nobel.
  • Robert S. Hartman, La estructura del valor: fundamentos de la axiología científica (Fondo de Cultura Económica, 1959) — la ciencia en la que se apoya la norma del test.
  • Mariano Cruz Zamora, Manual para la interpretación clínica del Perfil de Valores Hartman: en la versión de Alfonso Castro Asomoza (2015) — sistematización de la tradición clínica en español (línea Roquet–Castro).
  • Leon Pomeroy, The New Science of Axiological Psychology (2005) — rama de validación empírica del instrumento.

Fuentes

  1. «The Hartman Value Inventory (HVI) is a strictly axiological test which measures the person's capacity to value»; esa capacidad es «la habilidad de organizar las propias capacidades intelectuales y emocionales», por lo que el test «da también indicaciones de esas dos capacidades, en particular, de la presencia o ausencia de problemas emocionales» (traducción propia). R. S. Hartman, HVP: Manual of Interpretation, 2.ª ed. (RSHI, 2006), §0.1.
  2. «El test consta de dos partes: la primera mide la capacidad de valorar el mundo; la segunda, la capacidad de valorar el propio yo» (traducción propia, §0.5). La Parte I consta de 18 frases sobre realidades del mundo; la Parte II, de 18 citas en primera persona, analizadas en las secciones «Phrases» y «Quotations» del manual. Por respeto al instrumento, no se reproducen aquí ítems literales. Ibid., §0.5 y §2.
  3. «El HVI mide la desviación de la puntuación del sujeto respecto de una puntuación teórica basada en la axiología formal, la ciencia de la lógica del valor» (§0.3); el orden teórico de los ítems 1-18 «se basa en el cálculo de valor de la axiología formal», y la puntuación perfecta —desviación cero— es prácticamente imposible de reproducir por azar (§3.2.3.2). Con 18 elementos existen 18! ≈ 6,4 × 10¹⁵ ordenaciones posibles (más de seis mil billones). Cuanto más bajo el número, mejor la puntuación (§0.4). Ibid.
  4. La analogía geográfica ocupa el capítulo 1 del manual («A Geographical Analogue to the HVP»): un examen de 18 lugares a ordenar de norte a sur, divididos en «seis montañas, seis ciudades y seis ríos» que hacen las veces de las tres dimensiones del valor; los errores sistemáticos en una categoría delatan la dimensión afectada. Ibid., §1.6.
  5. «Axiometric Scoring Form» es el rótulo de las hojas de corrección reproducidas en el manual, con sello «© Instituto Axiométrico, A.C., 1970». Ibid., formularios de corrección.
  6. «Así como la agudeza de la visión es la indicación global de la salud de la visión óptica […] la puntuación de Diferenciación es el indicador global de la salud de la visión de valores» (traducción propia); el manual describe el desenfoque dimensional como «astigmatismo axiológico» y la confusión entre lo bueno y lo malo como «estrabismo axiológico». Ibid., §3.2.3.1.
  7. «El test no pretende medir la energía o el empuje de una persona. Dos personas con idéntica dotación axiológica pueden tener distintos rangos de acción, según su energía innata» (§0.2). Y: «el test mide, como se dijo en la sección 0.1, la capacidad de juicio de valor, no de acción de valor. Sin embargo, como regla general, cuanto más bajos los índices, más fácil es la transformación del juicio en acción» (§7.9.5). Ibid.
  8. Cronología según el apéndice biográfico «The Final Years», de Arthur R. Ellis: profesor investigador de filosofía en la Universidad Nacional de México desde 1957 hasta su muerte (20 de septiembre de 1973); seis meses al año en la Universidad de Tennessee (Knoxville) desde 1968; «por sus esfuerzos por la paz mundial, fue nominado al Premio Nobel poco antes de morir», en 1973. R. S. Hartman, Freedom to Live (Rodopi, 1994), apéndice.
  9. R. S. Hartman y M. Cárdenas Trigo, Manual de la Prueba de Valores de Hartman (El Manual Moderno, México, 1967), con reediciones en 1973, 2006 y 2015.
  10. La tradición clínica en español del perfil procede de la escuela del psiquiatra mexicano Salvador Roquet, continuada por su discípulo Alfonso Castro Asomoza y sistematizada por Mariano Cruz Zamora en su Manual para la interpretación clínica del Perfil de Valores Hartman (2015).
Reflexión final

Antes de hacer ningún test conviene hacerle un test al test: preguntarle qué mide y contra qué. El Perfil de Valores Hartman responde sin ambigüedad — mide tu manera de valorar, contra una lógica y no contra una multitud—. Pocas herramientas soportan tan bien su propia pregunta.

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